Con JAS, no. Nuestros términos comerciales publicados caben en una frase: “sin ataduras a largo plazo — nos ganamos el contrato en cada visita”. Apruebas un alcance de trabajo y un precio por escrito, mantenemos tu calendario, y se te factura después de cada visita completada — no por un plazo prepagado. Buena parte de la industria sí pide más, y ese contraste conviene entenderlo antes de firmar nada.
Qué significa “sin ataduras” en la práctica
La frase no es un eslogan — es el modelo de facturación. Nuestra página de servicios de conserjería responde esta misma pregunta en su FAQ y lo dice completo: apruebas un alcance de trabajo y un precio por escrito, mantenemos ese calendario, y “se te factura después de cada visita completada en lugar de prepagar un plazo”. Un proveedor que cobra por visita tiene que ganarse septiembre igual que se ganó agosto. Si en un plazo prepagado el que carga el riesgo de que el estándar baje eres tú, en un modelo por visita lo cargamos nosotros — que es exactamente donde debe estar.
Lo que sostiene la relación no es una cláusula de permanencia sino la evidencia: en visitas completadas elegibles recibes un reporte CleanCheck — el estado de la lista de tareas de esa visita y fotos aptas para el cliente — medido contra el alcance que aprobaste. Si el estándar baja, la misma página lo dice: ese reporte “es la evidencia que nos traes, y lo corregimos”. La retención se gana con trabajo revisable, no con una firma de doce meses.
Lo que la industria suele pedirte firmar
Toma un acuerdo comercial de plantilla — del tipo que circulan las franquicias nacionales y las bibliotecas de modelos — y casi siempre vas a leer cuatro figuras: un plazo inicial, con frecuencia de doce meses; una cláusula de renovación automática que extiende ese plazo si nadie dice nada; una ventana de aviso por escrito, típicamente de 30 o 60 días, fuera de la cual el aviso no cuenta; y a veces un cargo por terminación anticipada si te vas antes. Ninguna de esas figuras es una estafa. Un plazo garantizado le permite al proveedor amortizar equipo y contratación, y en edificios grandes con maquinaria especializada puede bajar el precio con toda legitimidad.
Pero hay que leer las cuatro juntas, porque juntas deciden una sola cosa: cuánto cuesta irte cuando el mes seis no se parece al mes uno. Un contrato de doce meses con renovación automática y aviso de 60 días no es un contrato de doce meses — es un contrato que se sale solo dos meses al año, si te acuerdas de la fecha. Ya escribimos la lista completa de qué debe decir un contrato de limpieza comercial, cláusula por cláusula; la salida es la cláusula que ahí recomendamos leer primero.
Igual firmas algo: el alcance de trabajo
“Sin ataduras” no significa un acuerdo de palabra. Lo que apruebas antes de empezar es un documento de verdad — solo que describe el trabajo, no un plazo. La página de conserjería lo publica como regla: “Recibes la lista exacta de tareas por escrito antes de la primera visita”. El proceso también está publicado: no damos precio instantáneo en línea para edificios porque el alcance varía demasiado — “recorremos el espacio y enviamos una cotización por escrito, normalmente en un día hábil”.
El número que sí publicamos es el piso: según nuestras tarifas para Miami-Dade, la limpieza comercial parte de $185 por visita semanal para espacios de hasta 1,000 pies², y la tabla completa por tamaño vive en la página de limpieza de oficinas — junto con la frase que gobierna todo lo demás: “el precio que apruebas es el precio que pagas”. Y la salida está en los Términos, en una sola oración: “Los planes recurrentes se renuevan automáticamente con la frecuencia que elegiste hasta que canceles — en tu cuenta, o por mensaje o correo”. Cada visita individual mantiene su ventana: gratis hasta 24 horas antes, $25 dentro de las 24 horas. Compara eso con una ventana de 60 días: aquí la salida es un trámite, no una negociación.
¿Dudas sobre tu caso en particular? No hace falta leer todo — llama, escribe, WhatsApp o correo y nosotros nos encargamos.
Dónde pesa de verdad el modelo sin plazo
Primero, al comparar contra contratar personal propio. Un conserje en nómina es el contrato más largo que existe — salario, seguro, cobertura de vacaciones, y un despido si el arreglo no funciona. Hicimos esa cuenta completa en ¿conserje propio o limpieza tercerizada?; el modelo por visita es la mitad de esa comparación que casi nadie pone sobre la mesa.
Segundo, al probar antes de comprometerte con una frecuencia. No tienes que empezar con un plan recurrente: la página de oficinas publica que las visitas quincenales, mensuales y únicas parten de una base distinta, así que una sola visita profunda es una manera legítima de ver el estándar antes de fijar un calendario. Los números de esa ruta están en cuánto cuesta una limpieza profunda de oficina única. Si el trabajo convence, la conversación sobre frecuencia empieza con evidencia en la mano — la tuya, no la nuestra.
Preguntas frecuentes
¿Entonces no se firma nada?
Sí hay documento — lo que no hay es plazo. Antes de la primera visita apruebas un alcance de trabajo y un precio por escrito, y ese alcance aprobado es el acuerdo de trabajo: contra eso se revisa cada visita. Lo que no firmas es un compromiso prepagado de doce meses del que tendrías que comprar tu salida.
¿Y si necesitamos parar el servicio?
Los términos publicados hacen la salida administrativa, no contractual: los planes recurrentes se renuevan automáticamente con la frecuencia que elegiste hasta que canceles — en tu cuenta, o por mensaje o correo. Cada visita mantiene su propia ventana: cancelas o cambias gratis hasta 24 horas antes, y dentro de las 24 horas aplica un cargo de $25.
¿El precio sube por no haber permanencia?
El piso comercial publicado es $185 por visita semanal para espacios de hasta 1,000 pies², y el precio escala con los factores publicados — pies cuadrados, distribución, cantidad de baños y frecuencia — no con cuánto tiempo prometas quedarte. El precio comercial exacto se confirma en una llamada de cotización, y el precio que apruebas es el precio que pagas.
Parte del manual operativo de JAS, no asesoría legal: así están escritos nuestros propios términos comerciales, y así se leen los ajenos.